Nuevo informe de la CEPAL para América Latina y el Caribe: el duro impacto de la pandemia

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) presentó uno de los informes más completos en relación al impacto de la pandemia sobre la macroeconomía de la región: uno de los más perjudicados fue el sector del empleo formal, en el que la desocupación se incrementó en más de dos puntos.  También se registraron aumentos en los índices de pobreza y de indigencia.

El Anuario Estadístico de América Latina y el Caribe 2021 presenta una síntesis estadística que da cuenta del desarrollo socio-demográfico, económico y ambiental de los países de la región. Esta publicación anual, una de las más importantes del organismo regional de las Naciones Unidas, constituye una referencia para quienes deseen contar con datos estadísticos descriptivos comparables entre países y en el tiempo. La presente edición contiene información que se encontraba disponible hasta mediados de diciembre de 2021.


El informe se organiza en tres capítulos: en el primero se presentan aspectos demográficos y sociales que incluyen indicadores de población, trabajo, educación, salud, vivienda y servicios básicos, pobreza y distribución del ingreso y género.


En el ámbito social, los datos evidencian el impacto de la pandemia de Covid-19 en las condiciones de vida de la población. En 2020 la pobreza en América Latina alcanzó al 33 % de la población, incluyendo a un 13,1 % de la población en situación de pobreza extrema. Estas cifras representan el mayor incremento anual observado en los últimos 20 años, de 2,5 puntos porcentuales en la pobreza y de 1,7 puntos en la pobreza extrema.

El impacto de la pandemia sobre el empleo se evidenció en la reducción de la tasa de participación de la población en la actividad económica, que para América Latina y el Caribe alcanzó apenas 57,8 % en 2020 frente a un 62,5 % en 2019; así como en un aumento de la tasa de desocupación abierta, que pasó de 8,1 % en 2019 a 10,5 % en 2020. 

El segundo capítulo presenta información económica referida a cuentas nacionales, balanza de pagos, comercio exterior e índices de precios, entre otros. El Anuario muestra para el año 2021 una proyección positiva de recuperación del Producto Interno Bruto a precios constantes de 2010 de 6,3 %, frente a la caída registrada a nivel regional durante el año 2020 de -6,8 %, resultado del impacto que tuvo la pandemia por Covid-19 durante este período. Estos resultados se reflejan en el PIB promedio por habitante, el cual alcanzó 8.307 dólares en 2020 y 8.747 dólares en 2021, con una tasa de 5,3 %.

En 2021 los precios al consumidor registraron una variación de 12,6 % para América Latina y el Caribe sin considerar las cifras de la República Bolivariana de Venezuela, alcanzando un valor del 42,1 % al considerar este dato en el cálculo regional. El mayor aporte lo tendrían los precios de los bienes de alimentos y bebidas alcanzando una variación de 12,5 % (sin considerar la cifra de Venezuela).

Por su parte, el tercer capítulo ofrece estadísticas e indicadores ambientales de la región. Destacan métricas sobre condiciones físicas, cobertura terrestre, ecosistemas, biodiversidad, calidad ambiental, tierra, recursos energéticos, hídricos y biológicos, emisiones al aire, desastres, asentamientos humanos, regulación y gobernanza ambiental.

Se muestra que desde el año 1990 América Latina y el Caribe ha mejorado su eficiencia energética, con una disminución de 26 % respecto del año base de la intensidad energética del PIB en función de la oferta primaria de energía y de un 13 % del consumo final de energía. Para producir una unidad de PIB (riqueza), se necesitaron menos unidades de energía y menos presión sobre el medioambiente.

El informe también evidencia que desde 1990 la región incrementó sus exportaciones de recursos naturales (RRNN) renovables y no renovables en un 168 %, aunque la participación de las exportaciones primarias (RRNN renovables y no renovables) en las exportaciones totales ha disminuido en un 31 %. Esto significa una mayor presión sobre los recursos naturales que provoca un impacto desfavorable en el ambiente. En cuanto a emisiones, la tendencia estructural señala un aumento de las emisiones totales, excluyendo cambio de uso de suelo y silvicultura, siendo el sector energético el de mayores emisiones.

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