Casi la mitad del mundo no tiene acceso a sistemas de saneamiento

Con motivo del Día del Retrete, celebrado a nivel mundial el pasado sábado 19 de noviembre, Naciones Unidas dio a conocer un alarmante informe que indica que casi la mitad de la población mundial no cuenta con acceso a un sistema de saneamiento en condiciones o a ninguno en absoluto. 

Según el documento difundido por la ONU, actualmente 3.600 millones de personas no tienen acceso a un retrete en condiciones.  El costo de no tener sistemas de saneamiento de aguas, del que el retrete es el símbolo principal, tiene un mayor impacto ambiental que todo el sistema de transportes del mundo, explicó  en una rueda de prensa Johannes Cullmann, vicepresidente de la ONU para el Agua, pero desgraciadamente es uno de los factores más invisibles de la contaminación mundial.

El Día del Retrete celebra la importancia de los inodoros y crea conciencia sobre los 3.600 millones de personas que viven sin acceso a un saneamiento gestionado de forma segura. El día pretende concienciar en la toma de medidas para hacer frente a la crisis mundial de saneamiento y alcanzarel Objetivo de Desarrollo Sostenible 6: saneamiento y agua para todos de aquaí a 2030.


Este año el lema de la jornada instaurada en 2013 fue "hacer visible lo invisible", comenzando por explicar el impacto que la falta de saneamiento tiene en las aguas subterráneas, que constituyen el 30 % del agua fresca potable en el mundo: cuando el agua usada y sucia se vierte directamente en la tierra, contamina de inmediato la capa freática de la que sale el agua potable.

Cullmann también resaltó que las regiones del mundo con deficiente saneamiento son aquellas donde no van los medios de comunicación, y esto influye en el hecho de que el saneamiento sea uno de los objetivos de desarrollo sostenible que llevan actualmente más retraso.

Incluso en los países sometidos a conflictos armados -añadió- la falta de agua potable y de higiene en general mata más que las propias armas, como queda demostrado en República Democrática del Congo o Somalia, donde el consumo de agua sucia se traduce de inmediato en diarreas y brotes mortales de cólera o de fiebres tifoideas.

Como siempre se recuerda en estas fechas, son las mujeres y los niños los principales afectados por el deficiente saneamiento, y para resolver este problema específico "no se necesita tecnología: lo que se necesita son decisiones políticas", dijo el funcionario.

Tras Cullmann, tomó la palabra Ann Thomas, del programa WASH de la Unicef, quien recordó que el saneamiento "no vende", y por ello no suele estar en lo alto de las prioridades para los políticos, lo cual justifica la celebración de jornadas como la del sábado, precisamente para aumentar la concienciación mundial. Aunque la financiación está muy retrasada, Thomas dijo confiar en que en el horizonte 2030 la tasa de población con acceso al retrete haya subido al 70 %.

La falta de saneamiento es una de las urgencias globales contempladas en los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible fijados en 2015 en el marco de la Agenda 2030. El Objetivo Nro 6, Agua y Saneamiento, tiene como metas, de aquí a 2030, lograr el acceso a servicios de saneamiento e higiene adecuados y equitativos para todos y poner fin a la defecación al aire libre, prestando especial atención a las necesidades de las mujeres y las niñas y las personas en situaciones de vulnerabilidad.

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