Educación para la inclusión: Argentina marcha para reconocer su Lengua de Señas

El viernes 23 de septiembre diversas organizaciones de personas sordas marcharán hacia el Congreso de la Nación para conquistar un derecho largamente postergado en la historia del país: el reconocimiento legítimo y cultural de la Lengua de Señas Argentina (LSA).    

El proyecto de ley impulsado por la Confederación Argentina de Sordos (CAS) tiene como objetivo reconocer de manera oficial a la Lengua de Señas Argentina como una lengua natural, originaria y que forma parte del patrimonio lingüístico y cultural de la comunidad sorda en todo el territorio argentino.    


La fecha elegida para la movilización federal tiene legitimidad en el calendario oficial de Naciones Unidas, que en 2017 y a través de la resolución A/72/439 estableció al 23 de septiembre como Día Internacional de las Lenguas de Señas, con el fin de concienciar sobre su importancia para la plena realización de los derechos humanos de las personas sordas.

La consolidación de la LSA como una lengua soberana, cultural e identitaria para las comunidades sordas forma parte orgánica del cuarto Objetivo de Desarrollo Sostenible que la ONU propuso en 2015: Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos. Por entonces, la entidad multilateral reconoció en Asamblea que "el acceso temprano a la lengua de señas y a los servicios en este lenguaje, incluida una educación de calidad en esa lengua, es vital para el crecimiento y el desarrollo de las personas sordas y decisivo para el logro de los objetivos de desarrollo sostenible". 

Además de resaltar que es indispensable "apoyar y proteger la identidad lingüística y la diversidad cultural de todas las personas sordas y otros usuarios de la lengua de signos".     

Como extranjeros en nuestra propia Patria 


Desde hace 20 años que las comunidades sordas de Argentina militan por el reconocimiento de una ley federal que otorgue personalidad cultural y soberana a la LSA. El proyecto de ley que se presentará en el Parlamento este viernes es el cuarto que se introduce desde 2007. 

Al respecto, la Asociación Civil de Personas Sordas de Gral. San Martín (ASORSAM) lamentó que en Latinoamérica, Guyana Francesa y Argentina son "los dos únicos países que no cuentan todavía con una ley que reconozca a las personas sordas como personas de derecho a una lengua y una cultura que los identifique como tal". 

"Así quedamos por fuera de toda la cultura general, de la información y de la educación de calidad, al igual que del goce y del tiempo libre. Por eso nos fuimos congregando en asociaciones, creando nuestra propia subcultura. Pero de esta manera estamos alejados de nuestra propia tierra, somos como extranjeros en nuestra propia Patria", ampliaron. 

Desde las comunidades demandan que el Estado fortalezca políticas públicas de carácter inclusivo, otorgando recursos y herramientas a la educación pública para difundir la Lengua de Señas Argentina como un medio de integración esencial para las personas no oyentes. 

"En nuestra cultura no solamente entran familias sordas y de generaciones sordas, hay una gran diversidad: padres sordos con hijos oyentes y familias oyentes con infancias sordas. A ellas, el sistema medico capacitista hegemónico parla oyente español los priva de la posibilidad ser interculturales, ya que la lengua de señas no tiene un valor cultural", señalaron desde ASORSAM. Y denunciaron que, a menudo, la única respuesta que los médicos y profesionales aportan "es usar implantes cocleares o audífonos, los cuales no es garantía que con ellos las personas sordas logren oír bien y adquirir la lengua oral, quedando en un limbo, sin una lengua y sin una identidad".

El proyecto de ley que se llevará al Congreso de la Nación propone un cambio radical sobre la mirada médica y social que tiene la sociedad sobre las personas sordas. Desde la Comunidad Argentina de Sordos subrayaron que "es fundamental que este proyecto se aborde no desde una perspectiva de discapacidad, normalización y reparación, sino como una cuestión de Derechos Humanos, ya que todo niño y toda niña tiene derecho a recibir una educación de calidad, a disfrutar de una vida social y a construir su propio futuro".

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