Hacia una movilidad sostenible para niños y adolescentes

La meta de la movilidad sostenible, como parte del Objetivo de Desarrollo Sostenible 11 de la Agenda 2030, no se remite únicamente a reducir la emisión de carbono de los medios de transporte disponibles, sino también a promover la protección de las infancias y las adolescencias, actualmente dos de los grupos más vulnerados por los siniestros de tránsito. 

La segunda meta del ODS Ciudades y Comunidades Sostenibles busca, de aquí a 2030, proporcionar acceso a sistemas de transporte seguros, asequibles, accesibles y sostenibles para todos y mejorar la seguridad vial, en particular mediante la ampliación del transporte público, prestando especial atención a las necesidades de las personas en situación de vulnerabilidad, las mujeres, los niños, las personas con discapacidad y las personas de edad. 

En este marco, Unicef y Abertis, empresa española especializada en la gestión de autopistas, firmaron la extensión por 4 años del acuerdo de colaboración internacional que tiene como foco impulsar una movilidad más sostenible y segura para infantes y adolescentes: Rights of Way.   

De acuerdo con cifras de la Organización de Naciones Unidas (ONU), las lesiones por accidentes de tráfico son una de las principales causas de muerte entre los menores de más de 10 años en todo el mundo. Todos los días, más de 500 menores mueren en las carreteras en el mundo.

Según informaron desde Unicef, entre los objetivos que se plantean se encuentran paliar la falta de infraestructuras seguras en zonas escolares, mejorar el comportamiento de conductores y acompañantes y promover una movilidad segura y sostenible para la infancia en las ciudades, reforzando los recursos disponibles, así como la legislación en países de alto riesgo en relación con la seguridad vial.

Desde su inicio hace cinco años, el proyecto llevó a cabo acciones en países con altos niveles de accidentalidad vial infantil. Con esta propuesta, equipos médicos del Institut Guttmann especializados en el tratamiento de lesiones de origen neurológico (lesión medular y daño cerebral adquirido), se desplazan a diversos países para llevar a cabo sesiones de formación y asesoramiento a doctores locales sobre las mejores prácticas aplicadas para la prevención y el tratamiento de lesiones derivadas de accidentes de tráfico.


El programa ya ha desarrollado campañas en escuelas en zonas de alto riesgo de siniestralidad vial, contribuyendo a mejorar la seguridad de cerca de 267.000 menores en Brasil, Jamaica y Filipinas, países donde se inició el plan.

Brasil, India y México serán los focos principales de la segunda fase de la iniciativa. Particularmente en este último, se incorpora un nuevo programa que tiene como objetivo impulsar el acceso a las carreras  con estudios vinculados a ciencia y tecnología a niñas de 12 a 16 años que cursan en escuelas de municipios con altos niveles de pobreza.
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