ReforestArg: plantar árboles en comunidad como respuesta al fuego

Luego de dos meses traumáticos para la biodiversidad argentina, todavía latentes en la memoria por los voraces incendios que arrasaron el 10 % del territorio de la provincia de Corrientes, la hora de la reparación parece haber llegado. La organización ReforestArg propone plantaciones colectivas de árboles a lo largo y ancho del país, con el objetivo de restaurar ecosistemas dañados, pero también de potenciar productores locales y reactivar las economías regionales. 

Según los informes más recientes, durante los incendios en Corrientes se quemaron más de 500 mil hectáreas, según informó el Instituto Nacional de Tecnología (INTA). Corrientes es una provincia de gran diversidad de ambientes y el INTA detalló que se han quemado 123.899 hectáreas de esteros y otros bañados, 123.567 de malezales, 41.037 de vegetación de valles aluviales, 22.509 de bosques nativos y 12.536 de bosques cultivados.  

En este sentido, el secretario de Control y Monitoreo Ambiental, Sergio Federovisky, aseguró que los incendios en la provincia de Corrientes están entre los más graves en la historia reciente del país.

Pero el caso argentino no es una excepción: según un estudio de seguimiento de la masa verde de la región efectuado por la Universidad de Colombia, a inicios del siglo XXI, alrededor del 1.1?% de los bosques de América Latina sufrieron un incendio forestal. En 2003 se perdieron casi 8.5 millones de hectáreas, distribuidas así: 4.7 millones en Brasil, 1.4 millones en Bolivia, casi 1 millón en México, 436.000 en Paraguay, y el resto, unos 1.4 millones, entre Guatemala, Venezuela, Honduras, Argentina, Chile, Colombia, Belice, Perú, Nicaragua, Panamá y Guyana y Surinam.   


Bajo el lema "Plantamos árboles, plantamos ideas, plantamos comunidad, plantamos sueños y nos plantamos frente a la deforestación", la organización ya ha plantado 43.400 árboles nativos en suelo argentino, capturando 13.020 toneladas de dióxido de carbono.

Según informan sus directivos, su objetivo es que "todas las personas puedan ser parte de la restauración de los bosques nativos degradados”. “Para crear una sociedad involucrada en el cuidado del planeta y su gente, invitamos a personas de distintas partes del mundo a plantar árboles y a potenciar su capacidad de servir", amplían.

Aunque el vehículo humano de la organización son voluntarios, la logística de las operaciones es financiada por donantes anónimos y empresas sponsor. Cada misión de reforestación es única, por lo que la organización desarrolla paquetes productivos de restauración por ecorregiones, diseñando modelos de producción regenerativa con árboles nativos, con el fin de potenciar comunidades aisladas. En este sentido, el eje del proyecto es reconectar a las personas con el bosque que habitan y les da alimentos, brindándole a las personas herramientas para que logren su independencia económica.

También realizan actividades de recolección semillas, viverización de plantines, plantación de árboles nativos en sitios degradados y llevan a cabo jornadas de control de especies invasoras.


Desde ReforestAr también diseñan planes para disminuir la huella de carbono de personas y empresas, entendiéndola como la suma de gases de efecto invernadero que los ciudadanos, las compañías, una organización, un producto o servicio, emite directa o indirectamente. 

La huella de carbono por persona promedio en nuestro país es de 5 toneladas de CO2 anuales. Los árboles naturalmente capturan el CO2 de la atmósfera y liberan oxígeno (O2), como subproducto. Se considera que los árboles actúan como sumideros de carbono; ya que  lo almacenan en sus ramas, tronco, hojas y raíces. Por eso, si cada persona plantara un árbol por mes lograría neutralizar su propia huella de carbono.

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