América Latina define cómo enfrentar la triple crisis planetaria

El 27 y 28 de enero, los máximos responsables del Medio Ambiente de América Latina y el Caribe se congregaron en una nueva reunión de ministros de la región para debatir cómo enfrentar la triple crisis planetaria: cambio climático, pérdida de biodiversidad y contaminación. 

El Foro de Ministras y Ministros de Medio Ambiente de América Latina y el Caribe conmemoró su 40º aniversario con una sesión especial en San José, Costa Rica, con el fin de fortalecer la cooperación regional de cara a los desafíos que impone el cumplimiento del Acuerdo de París y la Agenda 2030. 

La reunión, que se celebró de forma híbrida —virtual y presencial— funcionó como un espacio para dialogar sobre el futuro y el rol de este espacio político regional, en el marco del 50º aniversario del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), que ejerce la Secretaría del Foro desde su Oficina Regional en América Latina y el Caribe.  

Los ministros de la región abordaron formas de promover la implementación integrada de los acuerdos ambientales multilaterales, en una discusión con los secretarios ejecutivos de las convenciones de las Naciones Unidas que regulan la acción internacional sobre cambio climático, diversidad biológica, desertificación y contaminación.

"A medida que esta región lidia con la triple crisis planetaria, nuestras vulnerabilidades quedan expuestas, y debemos comprometernos a acelerar la implementación de la Agenda 2030. La solidaridad nos empuja a actuar con mayor esfuerzo para encontrar mejores soluciones a la contaminación, el cambio climático y la pérdida de biodiversidad para transformar así, verdaderamente, a las sociedades y las economías", dijo Andrea Meza, Ministra de Ambiente y Energía de Costa Rica y actual presidenta del Foro.

En ese sentido, Jacqueline Álvarez, directora regional y representante del PNUMA en América Latina y el Caribe, agregó: "En 2022, Naciones Unidas está llamando a todos los sectores a entrar en modo de emergencia con respecto a las crisis ambientales que enfrenta el planeta". 

"Los países de nuestra región enfrentan enormes desafíos para solucionar estas crisis y proteger a sus pueblos, en particular a los más vulnerables. Este foro regional es una plataforma de cooperación orientada a la acción para la cual el PNUMA ha servido con orgullo desde su creación", dijo.

Como parte del evento de dos días, los ministros también dialogaron sobre la presentación de una resolución para la Quinta sesión de la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, que se celebrará durante febrero, con el fin de establecer un comité de negociación intergubernamental para crear un acuerdo vinculante global sobre la contaminación por plásticos. Perú está promoviendo esta resolución junto con Ruanda, con el apoyo de países como Chile, Colombia, Costa Rica y Ecuador.

Ministros y representantes de alto nivel también definieron acciones concretas para promover la implementación del Plan de Acción del Decenio sobre la Restauración de los Ecosistemas (el primero de su tipo en todo el mundo), y mecanismos para aumentar la movilización de fondos para la adaptación climática en la región, que alberga a algunos de los países más vulnerables al cambio climático del mundo.  

Otro de los ejes giró en torno a la necesidad de financiación de iniciativas sostenibles a corto y largo plazo. El análisis de gasto público en materia de recuperación verde dirigido por el Proyecto de Recuperación Económica de Oxford y el PNUMA reveló que las inversiones públicas de las naciones de América Latina y el Caribe no están alineados todavía con una reconstrucción sostenible pospandemia. En rigor, a finales de 2021, solo el 6,9 % del gasto total en recuperación se destinó a iniciativas sostenibles, perdiendo oportunidades cruciales para lograr un posible crecimiento económico, contrarrestar las crisis ambientales y ofrecer beneficios sociales significativos.  

Al respecto, el ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Argentina, Juan Cabandié, destacó el papel de los países de la región como "acreedores ambientales" y puso en valor la importancia de los ecosistemas y reservas naturales sin los que "el mundo no podría vivir". 

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