El sorprendente basurero de ropa en el desierto de Atacama

En los últimos días, cientos de fotografías dejaron perplejas a millones de personas de América Latina: el desierto de Atacama, el más árido del mundo y una de las mayores atracciones naturales de Chile, se encuentra cubierto por un basurero de ropa de bajo costo. El descubrimiento volvió a poner en el eje del debate el destino de los insumos de la industria textil, la segunda más contaminante del mercado. 

Según se conoció gracias a un informe emitido por la señala TN, la gran mayoría de las prendas, que alcanzarían las 39 toneladas, se encuentran nuevas, sin un solo uso e incluso con la etiqueta y el precio aún colocadas. Esta situación sucede desde hace ya algunos años y se da por la cercanía de la meseta con la ciudad portuaria de Iquique, un lugar que goza del beneficio fiscal de no pagar impuestos por los productos importados, de esta manera, miles de productos llegan a esta zona a diario y, aquellos que no son reclamados o simplemente se descartan, terminan en el Desierto de Atacama, el cual tiene su puerta de entrada muy cerca de Iquique.  

De acuerdo a las fuentes consultadas por el informe, las prendas son fabricadas en China y Bangladesh que llegan a las tiendas de EE UU, Europa y Asia bajo el sello de marcas 'low cost'. Aquí, al no ser vendidas, se envían a Chile que incapaz de dar salida a toda lo que llega lo acumula en sus puertos o acaba en vertederos ilegales, como Atacama.

La industria textil es la segunda más contaminante del mundo: las prendas pueden tardar en desintegrarse hasta 200 años.

En las proximidades de este relleno de ropa, se encuentra Alto Hospicio una localidad chilena industrial que, a su vez, está rodeada por "la toma", un aglomerado de casillas. A tan solo unos kilómetros de allí, se encuentra el enorme basural: ropa, calzado y accesorios son los predominantes en este lugar que no deja de llamar la atención a cada persona que los visita. Las montañas de ropa son visitadas a diario por los habitantes de "la toma", quienes recurren para buscar abrigo, calzado e indumentaria para pasar el cambiante y difícil clima desértico. 

El impacto de la industria textil en el medio ambiente 

La industria textil es la segunda más contaminante del mundo, a raíz del consumo de agua que exige para su producción, la emisión de gases de efecto invernadero y el casi inexistente porcentaje de reutilización que tienen sus insumos. 

Para fabricar una sola camiseta de algodón se necesitan, según estimaciones, 2.700 litros de agua dulce, suficientes para satisfacer las necesidades de agua potable de una persona durante dos años y medio. Y se estima que la producción textil es responsable de alrededor del 20 % de la contaminación del agua limpia del mundo por los productos de teñido y acabado. A su vez, el lavado de sintéticos significa el 35% de los microplásticos primarios liberados en el medio ambiente. Una sola carga de ropa de poliéster puede descargar 700.000 fibras de microplástico que pueden terminar en la cadena alimenticia.

La industria de la moda también es responsable del 10 % de las emisiones globales de carbono, incluso por arriba de la huella de los vuelos internacionales y el comercio marítimo.   

Asimismo, la textil es una de las industrias con menor capacidad de reducción y reutilización, dado los demandantes ritmos de producción y los constantes cambios de estilo que implica el rubro.  A nivel mundial, menos del 1% de la ropa se recicla como nuevas prendas de vestir, en parte debido a una tecnología inadecuada.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) consideró en 2018 que "para acelerar el movimiento de la industria hacia la sostenibilidad", un grupo de trabajo compuesto por nueve profesionales prominentes de la moda y la industria textil debía desarrollar una carta con 11 principios rectores que abordan temas sociales, ambientales y económicos.

La Carta de Kerenzerberg para textiles sostenibles se lanzó después de seis meses de trabajo y exige que los líderes empresariales hagan preguntas, soliciten transparencia y busquen continuamente reforzar el camino hacia la sostenibilidad, apuntó el organismo de las Naciones Unidas.  También los "exhorta a asumir la responsabilidad de proteger el medio ambiente a través de tecnologías e innovación que combatan la contaminación del agua y el aire, eviten los productos químicos tóxicos, luchen por la diversidad de las materias primas y cuiden el bienestar animal".

Alineada con los objetivos del Acuerdo de París, la Carta contiene la visión de la industria para alcanzar las emisiones cero para 2050, y define las cuestiones que serán abordadas por los signatarios, que van desde la descarbonización de la fase de producción, la selección de materiales sostenibles y respetuosos con el clima, el transporte de  bajas emisiones, la mejora de la sensibilización de los consumidores y el diálogo con estos, el trabajo con la comunidad financiera y los responsables de la formulación de políticas para proporcionar soluciones escalables, y la exploración de modelos comerciales circulares.

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