¿Cómo reciclamos los barbijos?: una nueva amenaza para el medioambiente

La ecuación no falla: ante la masiva producción de un bien, es necesario ampliar las estrategias técnicas para su vertido, reciclado y reutilización. Pero no siempre se cumple con esa sintaxis, especialmente cuando en tiempos de pandemia la fabricación en masa de  elementos sanitarios se convierte en un recurso vital para contrarrestar al Covid-19. La  pregunta es: ¿cómo se reciclan los barbijos?

Un estudio reciente publicado por el diario especializado Frontiers of Environmental Science encendió las primeras alarmas: si no se toman cartas en el asunto, los barbijos podrían convertirse "en el próximo problema del plástico" ya que no existen "directrices" estrictas para su reciclado en los distintas potencias industrializadas, por lo que se están eliminando bajo la categoría de recursos sólidos u otras no específicas. 

La documentación revela que los barbijos desechables son productos de plástico que no pueden biodegradarse fácilmente, sino que se fragmentan en partículas de plástico más pequeñas, es decir, en micro y nanoplásticos que se extienden por los ecosistemas. 

Asimismo, señala que la producción de estos barbijos es de una escala similar a la de las botellas de plástico, que se estima en 43.000 millones al mes. Sin embargo, a diferencia de las botellas de plástico (de las que se recicla aproximadamente el 25 por ciento), los barbijos no son sometidos a procesos de reducción.

Del mismo modo, otros estudios recientes estiman que se utilizan un total de 129.000 millones de tapabocas al mes en todo el mundo; es decir, 3 millones por minuto, según informó el medio Página 12 de Argentina. La mayoría son barbijos desechables fabricados con microfibras de plástico.

Los autores de la investigación sobre la crisis, el toxicólogo ambiental de la Universidad del Sur de Dinamarca Elvis, Genbo Xu, y el profesor de ingeniería civil y ambiental de la Universidad de Princeton (Estados Unidos), Zhiyong Jason Ren, plantearon una serie de recomendaciones ante esta problemática: instalar cubos de basura sólo para barbijos con el fin de facilitar su recolección y eliminación; considerar la estandarización y nuevas directrices en orden de una aplicación estricta de la gestión de los residuos de los tapabocas; sustituir los barbijos desechables por otros reutilizables, como los de algodón; y considerar el desarrollo de tapabocas biodegradables para facilitar la eliminación.

En caso de no reciclarse, al igual que otros residuos plásticos, las barbijos desechables pueden terminar en el medioambiente, en los sistemas de agua dulce y en los océanos, donde la meteorización generaría un gran número de partículas de tamaño micro (menores de 5 milímetros) durante un periodo relativamente corto (semanas) y fragmentarse además en nanoplásticos (menores de 1 micrómetro). Sin embargo, para los especialistas el tema cobra una dimensión mayor: los tapabocas se fabrican directamente con fibras de plástico de tamaño microscópico. Al descomponerse en el medioambiente, éstas pueden liberar más plásticos de tamaño microscópico, con mayor facilidad y rapidez que los plásticos a granel.

Hasta el momento, los científicos desconocen cómo la disposición de los tapabocas contribuye al gran número de partículas de plástico detectadas en el medioambiente "simplemente porque no existen datos sobre la degradación de las máscaras en la naturaleza". "Sin embargo, sabemos que, al igual que otros residuos plásticos, los barbijos desechables también pueden acumular y liberar sustancias químicas y biológicas nocivas, como el bisfenol A, metales pesados, así como microorganismos patógenos. Esto puede tener un impacto adverso indirecto en las plantas, los animales y los seres humanos", concluyó Elvis Genbo Xu.

Un riesgo para los océanos  


Tal como este medio ha manifestado en artículos anteriores, los mares y océanos son el reservorio final de millones de toneladas de basura al año. El plástico y sus derivados, sin duda, conforman la familia más peligrosa de residuos por las dificultades para su recolección, tratamiento y reciclado. 

La ONG francesa Opération Mer Propre (Operación Mar Limpio), que regularmente recoge desechos de las aguas de la Riviera Francesa, en el sur de Francia, ha lamentado que en diversas operaciones, buzos de la organización encontraron lo que ellos califican como "desechos Covid": guantes y, por supuesto, miles de barbijos. 

"Antes de la crisis sanitaria, jamás habíamos encontrado un solo barbijo en el mar; ahora los vemos de manera regular. Se trata de un nuevo tipo de contaminación y, si no se hace nada, se puede convertir en un problema mayor", comentó a BBC Mundo Laurent Lombard, cofundador del grupo.

En línea con la propuesta volcando por los investigadores Ren y XU, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda desecharlos en un contenedor de basura "adecuado" inmediatamente después de usarlos y no reutilizarlos. "En los centros de salud, los barbijos quirúrgicos deberían ser tratados como desechos médicos (que normalmente se vierten en contenedores rojos)", le explicó a BBC Mundo Ashley Baldwin, del departamento de comunicación de la OMS. "Pero en entornos comunitarios deben desecharse en contenedores cerrados", aclaró. 

En caso de no contar con cubos especializados, el director de Opération Mer Propre, Laurent Lombard, recomienda que lo mejor es guardarlos en una bolsa plástica antes de tirarlos en un bote de basura cerrado para evitar que los animales las abran o que el viento se las lleve a otro lugar, reduciendo así el riesgo de propagación del virus.

"Puede parecer obvio, pero hay que decirlo: mucha gente deja los barbijos en la calle, los tira en el piso, en lugar de meterlos en la basura. Luego, el viento se los lleva y frecuentemente terminan en un río y éste los transporta al mar", agrega.

  • Banner
  • Banner